Compartiendo nuestros libros: Espiritualidad y Masonería

En este libro de Jorge E. Sanguinetti, de la colección MASONERÍA S.XXI, podemos leer en su capítulo primero:

Capítulo l: EL ENTORNO DE LA ESPIRITUALIDAD

1. Los Atributos esenciales

  • La Universalidad

La Masonería se precia de no adherir a ninguna doctrina ni filosofía particular, y de acoger en su seno a todos los hombres, sin distinción de creencias: es decir, congrega a todos los "hombres buenos", como dicen sus Antiguos Deberes, y se propone entonces como "el centro de unión y el feliz medio de unir a personas, que de otro modo, hubieran permanecido perpetuamente desconocidas entre sí".

Una espiritualidad masónica, entonces, no será comprensible sin tener en cuenta este universo humano, de tan amplio espectro de ideas y criterios, que se congrega bajo el signo de la fraternidad, la tolerancia y la perpetua búsqueda del perfeccionamiento humano.

  • El trabajo grupal

Los masones se reúnen y trabajan en Logias, que son la unidad mínima constitutiva de la Masonería. Todo masón está obligado por los reglamentos a afiliarse a una logia a cuyas "tenidas" (nombre que se da a la reunión ritual de los masones) debe asistir regularmente. También ha de contribuir a solventar sus gastos y mantener el "tesoro" de la Logia, tesoro del que depende la posibilidd de adquirir herramientas de trabajo o realizar obras de beneficencia. Tales son los compromisos que asumió cuando intresó a la Orden y es condición ineludible para su permanencia en la misma.

Siete maestros masones que deseen dedicarse a una modalidad de trabajo propia de su particular interés pueden, con toda libertad, reunirse y consituir una logia particular. Es así como en la Masonería existen numerosas logias dedicadas a temas específicos, como son las logias de profesionales, las de comunidades étnicas, las llamadas operativas (que se dedican a una tarea de beneficencia o de utilidad pública), las de artistas, las de una profesión determinada, o las que, como son la mayoría, no poseen otro color particular que alguna preferencia en el tema de sus trabajos o simplemente las originadas por alguna común afinidad de sus miembros. Las logias, además, son jóvenes o antiguas, nacen, se modifican, mueren por falta de miembros o de interés, otras renacen de sus cenizas.

El lector debe acostumbrarse a la idea de esta tan particular Institución cuyos miembros se reúnen en grupos diversificados que no tienen otra relación entre sí más que la de pertenecer a un mismo ideal y compartir una misma fraternidad.

la Logia es autónoma en todos sus asuntos. Porque, aunque las Logias se reúnen periódicamente para elegir los funcionarios de la Gran Logia bajo cuyo gobierno viven, la autoridad de la misma es, internamente, administrativa y de custodia de los reglamentos. La Gran Logia no tiene injerencia en tareas propias de cada Logia, la cual es soberana para elegir sus propias autoridades y para establecer la temática y modalidad de sus trabajos, de los cuales no debe rendir cuentas más que a sus propios miembros.

Es en este marco que ha de comprenderse una espiritualidad masónica; no sólo en la libertad para ser, pensar y creer cada uno de acuerdo a su propia conciencia, sino también en el hecho de tener obligatoriamente que pertenecer a este tipo de unidad organizacional, donde su vida se desarrollará en forma grupal, y en la que tendrá que convivir con personas de diferentes pareceres y costumbres. Allí deberá acrisolar su sentido de la tolerancia y de la fraternidad, la universalidad de sus miras, la gentileza y el buen trato, y el desarrollo de su personalidad acorde con los requerimientos de colaboración, fidelidad y respeto mutuo. Deberá también, y esto es tal vez lo principal, saber oír a los demás, y ser capaz de revisar sus propios pensamientos y creencias, aprendiendo del pensamiento de los otros.

  • El Compromiso

Cada nuevo miembro debe, a su ingreso en la Masonería, pronunciar un solemne crompromiso, una promesa de ser "un firme, leal, activo y prudente obrero", de "mejorar su condición física y moral de hombre y de miembro de las sociedades doméstica, civil y política", de "no abdicar jamás de sus derechos imprescriptibles de hombre, de ciudadano y de masón" y de "separarse lealmente de la Orden" antes que violar sus promesas. Todo lo cual podría resumirse en su compromiso de honestidad de conciencia y de búsqueda del perfeccionamiento personal intelectual y moral. Porque la Masonería no pide de sus postulantes que sean perfectos ni ya virtuosos, sino que se propongan serlo, indeclinablemente firmes en la rectitud y en la voluntad de mejorarse y colaborar en toda obra de bien.

  • El simbolismo

Digamos también, que, como rezan las Constituciones masónicas en su segundo artículo, "la educación del afiliado está concebida como un sistema gradual de perfeccionamiento de la personalidad humana, usando como método característico el simbolismo".

Es necesario detenerse un poco para comprender la amplitud y profundidad de esta condición que es el simbolismo, sin el cual, en realidad no hay Masonería, que que es el método, la herramienta de formación que, junto a la vida grupal, ha sido a través del tiempo la razón de la sorprendente unidad y continuidad de pensamiento y actitudes propias de los masones. La vida del masón transcurre meditando los símbolos que le son presentados en todo momento, sea en el moblaje de la Logia, sea en las herramientas propias de su grado, ya en los instructivos textos del ritual, como en las marchas que debe hacer, las actitudes que debe tomar y las palabras que debe decir en Logia, que son como una incorporación gestual y verbal de los símbolos a través del cuerpo.El símbolo es el lenguaje que permite a la mente comprenderse a sí misma y al universo en forma personal y directa, en la realidad y no en abstracto. El símbolo no pretende explicar el mundo -en verdad es imposible-, sino percibirlo a través de sus emblemas, apreciarlo y amarlo.

Dirigido así a la mente activa, incorporado al cuerpo, soportado en elementos físicos, simples cosas diríamos, representado en diseños y esquemas, en geometrías, expresado en enseñanzas escritas y orales, el símbolo atestigua la profunda unidad del ser humano: el masón no permite que sea dividio ni esquematizado en doctrinas o teorías especulativas, de las cuales simpre desconfía, prefiriendo su filosofía práctica, el acercamiento casi ingenuo a la realidad, en la segura confianza de que, mediante la observación y la reflexión, no importando el tiempo que le lleve ni los sucesivos estados de imperfección y desvíos por los cuales necesariamente ha de pasar, logrará finalmente alcanzar su centro, su paz segura, la comprensión, que es us búsqueda constante, de la Naturaleza y del Gran Arquetecto del Universo, búsqueda que en realidad encierra el sentido final de la vida masónica. Los ciclos de elevación espiritual con el goce de los éxitos y la superación de los fracasos son lo questá implicado en los sucesivos Grados de enseñanza progresiva de la Masonería, desde el grado Aprendiz hasta el supremo Grado 33.

Sin pretender desarrollar una exposición completa, conviene sin embargo recordar que los símbolos raras vesos son productos convencionales, como podría parecer en una consideración superficial, sino que responden a la realidad interior de alguien que ha descubierto elementos materiales capaces de impactar la imaginación por su propia naturaleza, y, en consecuencia, la mente de los que los contemplan.

El símbolo preexiste desde siempre, independiente de la voluntad de nadie, está allí representando una idea y esperando que lo descubran. Una escuadra será siempre algo rígido, como la ley y la razón, útil para comprobar rectitudes, mientras que el compás posee libertad de movimiento, exactitud de medida, precisión geométrica y la grandeza de la amplitud de sus brazos, y por ello ha sido el símbolo más próximo del Gran Arquitecto del Universo y de la realización personal.

Podríamos decir que la imagen y la idea del compás o de la escuadra es eterna, y sólo se necesita de un cierto nivel de desarrollo cultural o de necesidad para que alguien los descubra, razón por la cual se los encuentra en distintas civilizacions sin que haya habido contacto entre ellas. El compás y la escuadra aparecen cuando es necesario.

El símbolo, además, carece de interpretación precisa e inequívoca: permite, sí, varias, dependiendo de la elevación cultural y espiritual de cada uno, pero siempre dentro de la idea fundamental que trasmite la propia entidad del símbolo.

El símbolo tiene un sentido material, que corresponde a la cosa misma simbolizante, y es el básico a partir del cual se elaborar los demás.

Tiene un sentido filosófico, que es cuando decimos que "debemos" ser como la Plomada, rectos, tenaces y dóciles.

Tiene un sentido filosófico, que es cuando analizamos racionalmente la simplicancias del símbolo, y así decimos que la Plomada, en su verticalidad, une la Tierra con el Cielo.

Y tiene un sentido que desde antiguo se llama anagógico, es decir, que guía y lleva hacia arriba, y es un sentido que se elabora en la intimidad de la conciencia, que se incorpora a nuestro espíritu, y así el símbolo conduce a la libertad y a la justicia.

Estando como está fuera del tiempo, en la eternidad de la geometría y de las formas primarias, el símbolo acompaña el desenvolvimiento de la humanidad, adaptándose a las necesidad y a las condiciones culturales de cada época.

  • Sistema gradual

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Resumiendo:

Unidas la promesa de una vida moral e intelectual fecunda, la forma grupas y gradual del trabajo, la condición iniciática, el simbolismo como herramienta, la libertad individual de conciencia, y la vocación de utilidad pública, tendremos los elementos fundamentales de la espritualidad masónica, que la componen y la equilibran, evitando, por un lado, el perverso elitismo de una intelectualidad abstracta, odiosa y estéril, y, por el otro, el puro activismo aparentemente bondadoso que a la larga generará rsentimiento o hipocresía.

Establecido este marco de referencia, podemos pasar a examinar la vida masónica con mayor detalle y a exponer los elementos que componen la vida masónica del Templo Universal y del Aprendiz.

 

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